Laura en: Ese oscuro objeto del deseo.



(Bendita tu eres, Negación, que rechazas lo desagradable de este mundo... pero tienes un límite). ¿Cómo te das cuenta que Él no quiere saber nada más con vos?.

El primer indicio es el alejamiento del Sujeto. No vemos el alejamiento en sí, sino el síntoma: misteriosamente deja de llamar, misteriosamente pasa el tiempo y no nos encontramos, misteriosamente te deja clavada en una fiesta mientras se va con una tilinga reventada.

Luego, la desesperación y las ansias se hacen presentes, y dejamos de ser quienes somos para volvernos una Otra que solo quiere encontrar el camino para atraer nuevamente al Sujeto a cualquier precio. Comienza, entonces, la espiral de descenso caracterizada por elaboradas estrategias de “encuentros casuales”; un trabajo digno de espía de la KGB para averiguar qué está haciendo y- lo más importante- con Quién; “espontáneos” llamados telefónicos a las 3.00am; asistencia a lugares donde presuntamente se encontrará; eternas horas pérdidas frente al teléfono, al celular, al MSN, esperando que llame, que responda el mensaje que le enviaste, o solo viendo como es que está conectado y no te habla. Por ultimo, el pináculo de los desprecios: cuando te entregas a vos misma servida en bandeja y, así y todo, te dicen que NO. De ahí, no hay vuelta atrás. Adiós Amor Propio. Adiós Orgullo. Hola Fría y Cruel Verdad. Te cerraron la puerta en la cara de un portazo.
Date cuenta: él, con vos, no quiere saber NADA MÁS.

Entonces se abre camino el flagelo y la consolación: empezás a pensar qué hiciste mal, qué podrías haber hecho mejor, qué es lo que te falta, qué es lo que te sobra, por qué no quiere saber nada más con vos, si no será que él es un estúpido diplomado y no se da cuenta lo linda, inteligente y copada que sos; y un sin fin de preguntas que no tienen respuesta, y que dependen en gran medida de los sentimientos previamente desarrollados hacia el Sujeto en cuestión. Vos sabés que el deseo tiene su rostro. Vos sabés que ese deseo es el que te está consumiendo.

Pero siempre aparece un boludo que te viene con el librito y te recuerda que el deseo carece de un objeto fijo, que es la falta, que son las pulsiones y la mar en coche. El deseo es el deseo del Otro, y blablablabla. Porque Freud y Lacan no se van un poco a la mierda. Yo quiero que él me llame.
Él es mi objeto de deseo, mi objeto a... migo-de-un-amigo-de-un-amigo.

[ Foto: Le fabuleux destin d'Amélie Poulain, de Jean-Pierre Jeunet ]

2 Response to "Laura en: Ese oscuro objeto del deseo."

  1. Anónimo Says:
    28/4/10 11:38

    Voto positivo porque Freud y Lacan se vayan bien pero bien a la mierda! yo tb quiero que me llame, y quiero que ÉL me llame..!--¡Besos!

  2. Oxitocina says:
    28/4/10 14:20

    Mucha intrepretación, mucho análisis, pero al final lo nuestro es bien concreto: queremos que nos llame!

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