Consuelo en: "Al que madruga. . . "


"Un golpe de suerte"
Donald Petrie
2006
Hoy es "el día". Me levanto y con una maratón de noticias asesinas, tomo unos mates.
Como nunca decidí entrar temprano al trabajo para poder llegar a tiempo a la barra del bar.
Estoy en el trabajo y cuento las horas, los minutos, los momentos, los temas que pasan por la radio que suena de fondo; sólo quiero salir de este edificio para llegar a mi casa, ponerme lo más lindo-sexy-casual que tenga en el placard y llegar a ese bar.
Quince minutos antes de que pueda salir eyectada del trabajo, mi jefe me dice "Consuelo necesito que reveamos algunas cosas, porque mañana me voy de viaje". Digo lo primero que me sale "Eeemmh no! No puedo, hoy no puedo". Y él dice "No te pregunté, te avisé". Lloro, pataleo, me enojo, pido disculpas y finalmente negocio quedarme 40 minutos, ni un minuto más. Para ese entonces, mi calculo de llegar al bar a tiempo empezó a desdibujarse.
Finalmente logro salir, estoy caminando por la calle y encontrar un taxi libre se me esta complicando más que ir de
Iquitos a Macapá en una canoa por el Amazonas. Bajo al subte; tiene demora. Subo a la superficie otra vez. Me trepo al 80, a las diez cuadras una manifestación hace que debamos desviarnos y tomar el camino más largo posible. Grgrgrgrgr!


Mientras vamos a un kilómetro por hora pienso en qué podría ponerme (para agilizar el trámite), me doy cuenta que mi vestidito negro más lindo-sexy-casual esta en la lavandería y que a este paso, cuando llegue me cerró. Buuaaah, llanto de bronca en pleno viaje en el 80.


Llego a mi casa (previo paso por la lavandería para corroborar que efectivamente está cerrada), casi que con la cartera todavía puesta entro a la ducha, salgo chorreando agua, revuelvo TODO mi placard y finalmente estoy lista.


Llego a las coordenadas con solamente 10 minutos de retraso. Entro al bar y había un morocho en la barra, me siento al lado y le digo "Hola, cómo va?. Viniste". Él me responde "Hola, bien y vos? Vengo siempre" Y así hablamos un ratito más, cuando estábamos a punto de pedir un rico Pitcher de cerveza artesanal me voy al baño.


Camino entre las mesas pensando "el otro día me había gustado más", en eso veo un sobretodo azul y un maletín negro en una silla, corro la mirada y ahí estaba él sentado sólo "ese era mi morocho TRE-MEN-DO". Y el de la barra, ¿quién será?.


Me equivoqué de persona, soy lo menos (ó lo más ¿?) ahora tengo dos citas simultáneas en el mismo bar jajajaja. Vuelvo a la barra le digo al que encontré un amigo y que me voy a sentar con él a su mesa, que nos estamos viendo por acá.


Junto mis petates y me acerco a chico-sobretodo azul. Me ve y me dice "pensé que no ibas a venir" y yo le respondo "pensé que estabas en la barra".


1 Response to "Consuelo en: "Al que madruga. . . ""

  1. Anónimo Says:
    18/6/10 7:31

    Jajaaaa!! me morí, no te lo podés haber encontrado nuevamente y encima que te pase eso con otro pibe! hay que estar predispuesto para que las cosas lindas te pasen, no? hay que tener ganas de que sucedan.. pero ahora hay que esperar hasta el próximo capítulo para saber cómo salió todo! buuuu..! por lo pronto.. que genial que lo viste otra vez!! un beso grande! -- Cardito

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