Antonia en: Casualidad


Hoy veía a las personas caminar y me parecían insectos. Más precisamente saltamontes. En realidad no quería cruzarme con nadie que fuera ser humano (pero tenía que). Estoy de mal humor y hace días que mi ciclotimia está a flor de piel. Que lloro, que me río, que hago balances, que no los hago… En fin.

Entre toda esa maraña de personas que camina (y me crucé) por el microcentro porteño alguien se acercó por detrás y me dijo “Es cierto. Los encuentros de casualidad están buenos.” Yo conocía esa frase (porque era mía!) pero tardé en darme vuelta. Una voz masculina, gruesa y muy sensual vuelve a repetirla. Me doy vuelta y ahí parado frente a mí y con su casi metro noventa estaba él… Él y todo su porte de galán de cine que no veía hace muuuucho tiempo… Había sido mi “garch and go” (la escuché está mañana la palabra y me gustó más que el “touch and go” de Moria Casán) alguna que otra vez y realmente la pasábamos muy bien juntos. Los encuentros terminaron cuando me di cuenta que si seguía con esa relación corría riesgo de enamorarme. Pero ahí estaba. Y a mí se me aflojaron las piernas y el piso se transformó en agua. Me volvieron todos los momentos vividos cual vomito de resaca.

Me mira y me dice: “qué lindo verte por acá!, Tenés un rato? Tomamos un café?” Tenía que hacer mil cosas aún y si tomaba ese café con seguridad no llegaba. No importa. No importó porque acepte y fuimos a tomar un café. Y ahí, lo miraba y hablaba y no había algo que no me gustara de él. Danger! Era perfecto física e intelectualmente. Hombre libre, sin compromisos, sin ataduras… Viaja constantemente por negocios y de ahí su “no necesidad” de una relación estable (¿?)… al menos eso me dice a mí. Para redondear. Se hizo de noche y el café terminó en cena (ponerse al día lleva su tiempo!) y la cena terminó en un caro hotel de la Recoleta. Pasamos una noche hermosa pero como todo lo que se empieza con él (tan intenso siempre), a la mañana termina. Yo sé que él también disfruta estar conmigo, como también sé que internamente me dice “hasta acá”. Y hasta ahí llego yo. Tal vez por cobarde, tal vez por defensa propia, tal vez porque hay hombres que son “garch and go”. Así de simple y punto!

1 Response to "Antonia en: Casualidad"

  1. Alma de Loca says:
    26/8/10 19:12

    Sí, creo que hay hombres que SON "g&g".

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