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Antonia en "Mi Buenos Aires querido" o "Titanic"


La ciudad de Buenos Aires hoy y ayer fue un caos. L@s que vivimos, trabajamos o vamos a hacer cosas al centro, sabrán entender de lo que hablo. Colas interminables de colectivos y subtes parados (luego atiborrados de gente), una avenida Corrientes vacía de transportes (desde donde yo la ví) que buscaban la mejor alternativa para atravesar por las calles laterales (embotelladas) y seguir hacia destino.

Debía volver a mi casa luego de un agotador día laboral y cuando me acerque a la parada del 7 vi que unas 25 personas estaban esperándolo. Decidí no pararme en la fila (no quería viajar como sardina enlatada) y escaparme hacia algún otro lugar ("hasta que esto termine"– pensé).

¿Se acuerdan de la escena de “Titanic” donde ya todos sabían que iban a morir ahogados? Bueno había una banda de música que seguía tocando a pesar de todo lo catastrófico que pasaba en el trasatlántico. Estaban resignados... Decidí caminar hasta el Paseo La Plaza y lo hice cantando y con una sonrisa en la cara. Me encanta este lugar. Busque un barcito. Me senté y pedí un americano con una porción de brownie. Y no era la única… poco a poco el bar de fue llenando de parejas, amigos, compañeros de trabajo, solitarios que entre risas, cervezas o café se olvidaban de lo que pasaba afuera… Ese fue mi día de ayer y quería compartirlo con ustedes. Compartir la sensación de buscarle el lado positivo a las cosas, de buscarle una vuelta a “lo de siempre”…

Creo que a veces cuando estamos resignados y no podemos hacer nada, es mejor depositar la energía en otro lado...


En la imágen: Folleto de anuncio de la banda de Wallace Hartley, convertida en leyenda por tocar hasta el ultimo segundo del Titanic.

Laura en: Soliloquio

El domingo se me dio por salir a pasear, sola. Me abrigué, porque en Buenos Aires arrancó el frío, y salí. Casi nunca salgo sola y mucho menos en ésta época en la que las voces de mi cabeza- esas otras Lauras que viven en mi interior- están más verborragicas que nunca.


Subte Línea B y voy a por el tradicional chocolate con churros de La Giralda. Entré a ese Café (como lo hice tantas veces), y me senté en una mesita mirando a la gente caminar por la Avenida Corrientes mientras esperaba que el mozo me atendiera. Una Laura me susurrá Sí él entra por esa puerta, nosotras nos morimos”. Sí, si alguno de mis “él” entra por esa puerta, yo me muero. Revuelvo el espejo de chocolate de la taza, como intentando revolver los pensamientos de mi mente. “Basta de pensar en hombres, ¿no habíamos quedado que nos íbamos a concentrar en nosotras?”, le digo a las voces. “Sí, sí, sí”, me contestan. Bien, estamos todas de acuerdo. Me como un churro. Saco un cuadernito y le arranco una hoja. Tengo el vicio de hacer listas; listas para todo… Tema de la Lista de Hoy: Todo eso que tengo ganas de hacer. 1- Volverme a enamorar. Una Laura protesta: “nooo, basta con la cantinela de los tipos”. Si, tiene razón. Habíamos quedado en eso, en cosas que YO quiero hacer. Cero hombres. Tacho el numero uno; reescribo: 1-Ahorrar para irme de viaje… lejos, bien lejos. Bien. Le doy un sorbo al chocolate y sigo escribiendo concatenadamente todas esas cosas que tengo ganas de hacer, que siempre me digo que quiero hacer y que no hago.

Estamos todas las Lauras entusiasmadas con la lista, ensimismadas en ella. Todas las Lauras me gritan al unísono ideas, propuestas, sugerencias para la lista. No doy abasto a escribir. Una voz exógena- y masculina- se hace presente: “Discúlpame que te interrumpa, es que te veo muy concentrada, pero ¿podría hacerte una pregunta?”. Levanto la vista y veo al propietario de la voz, un turista, guía en mano, que me pregunta cómo hace para llegar a la Plaza de Mayo. Veo que estaba sentado en una mesa próxima a la mía, pero que ahora se sienta en la mía. Rápidamente todas las Lauras nos damos cuenta que Amistoso-Turista-Español esta en tratativas de probar la autentica carne argentina. Una Laura desde un rincón grita: “Amistoso-Turista-Español esta más bueno que éste chocolate con churros que estamos comiendo”. Tiene razón. Yo, Laura, me dejo convencer (o lo convenzo) de acompañarlo hasta Plaza de Mayo. Amistoso-Turista-Español me invita y paga ambas consumiciones. Salimos juntos por la puerta. Todas las Lauras nos olvidamos la lista sobre la mesa de mármol del Café. No será un viaje lejos pero… empiezo por el mini-turismo.

[ Foto: Casamiento en Buenos Aires, de Manuel Romero]