La ciudad de Buenos Aires hoy y ayer fue un caos. L@s que vivimos, trabajamos o vamos a hacer cosas al centro, sabrán entender de lo que hablo. Colas interminables de colectivos y subtes parados (luego atiborrados de gente), una avenida Corrientes vacía de transportes (desde donde yo la ví) que buscaban la mejor alternativa para atravesar por las calles laterales (embotelladas) y seguir hacia destino.
Debía volver a mi casa luego de un agotador día laboral y cuando me acerque a la parada del 7 vi que unas 25 personas estaban esperándolo. Decidí no pararme en la fila (no quería viajar como sardina enlatada) y escaparme hacia algún otro lugar ("hasta que esto termine"– pensé).
¿Se acuerdan de la escena de “Titanic” donde ya todos sabían que iban a morir ahogados? Bueno había una banda de música que seguía tocando a pesar de todo lo catastrófico que pasaba en el trasatlántico. Estaban resignados... Decidí caminar hasta el Paseo La Plaza y lo hice cantando y con una sonrisa en la cara. Me encanta este lugar. Busque un barcito. Me senté y pedí un americano con una porción de brownie. Y no era la única… poco a poco el bar de fue llenando de parejas, amigos, compañeros de trabajo, solitarios que entre risas, cervezas o café se olvidaban de lo que pasaba afuera… Ese fue mi día de ayer y quería compartirlo con ustedes. Compartir la sensación de buscarle el lado positivo a las cosas, de buscarle una vuelta a “lo de siempre”…
Creo que a veces cuando estamos resignados y no podemos hacer nada, es mejor depositar la energía en otro lado...
En la imágen: Folleto de anuncio de la banda de Wallace Hartley, convertida en leyenda por tocar hasta el ultimo segundo del Titanic.


