Mostrando entradas con la etiqueta casamiento amor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta casamiento amor. Mostrar todas las entradas

Laura en: Novia-de-Nadie

Me estoy sirviendo un canapé en el casamiento de una compañera de trabajo (casamiento al que, por supuesto, fui sola) cuando, de la nada, Vieja-Envidiosa-Sin-Aspiraciones-Personales se me acerca, me mira analizando mi falta de compañía, y se despacha con un "Pobrecita, ya te va a tocar", mientras en un supuesto gesto cándido me toma de la mano, como dándome el pésame. Veo en el brillo hueco de los ojos de la señora que me lo está diciendo porque “mi condición” le suscita lástima. “¿Qué “ya me va a tocar”, señora?” le pregunto, mientras calculo cuán lejos estoy del cuchillo más próximo que descansa sobre la mesa, como para clavárselo en la cavidad toráxica a la vieja insolente. “Que ya te va tocar casarte… sos joven todavía”. Se me atora el canapé en la tráquea por dos motivos: por el “todavía”, como si tuviera una fecha de expiré; y por la idea de que quiero casarme… otra vez. Le digo “No señora, yo ya estuve casada”. La mirada de Vieja-Envidiosa-Sin-Aspiraciones-Personales cambia de “lastima” a “víctima de una enfermedad terminal irrecuperable”. A la señora ésta seguramente algún infeliz la convenció de que a lo único a lo que podía aspirar en la vida una mujer era a casarse con el primer espécimen masculino que más o menos le pagara la dote a sus progenitores. No la culpo. Respeto su accionar del Medio Evo, con cinturón de castidad incluído, pero que no me venga a mí con esta cantinela, que no me queda. Yo le TENGO que aclarar a este ente retrógrado que su cosmogonía me tiene sin cuidado. “Sabe qué, señora…” arremeto “… la verdad que estoy muy bien así. No me hace falta un marido.” Y mientras se lo estoy diciendo me doy cuenta que es verdad. Que estoy bien así. Que me gustaría enamorarme, sí, pero que no necesito un marido. Ya lo tuve y no quiero volver a discutir si hay que bajar la tapa del baño o no, si pagamos las cuentas a medias, o a quién le toca limpiar la heladera. Ya no tengo ganas de eso. Estoy en la proclama de Ni Dios, ni Patrón, ni Marido. Y que vivan los novios… con-cama-afuera.


[ Foto: Beatlejuice, de Tim Burton ]

Mariela Alonso en: Matrimonios y algo más


MI GRAN CASAMIENTO GRIEGO" de Joel Zwick

Celebro la aprobación de la ley de matrimonio igualitario, aunque me sigue haciendo ruido que muchos dicen querer casarse por si quedan viudos .En fin, lo importante es que todos y todas gocen de los mismos derechos.
Respeto a mi situación personal, a mi nadie me pidió matrimonio, pero si formalizar una relación que viene de años (cosa que ya conté). Yo no dudo de cuanto lo quiero, cuanto lo extrañe, lo bien que la paso con él, pero, pero siempre tengo un pero. ¿Para acceder a algo hay que perder otro tanto? Sí, si ya lo sé.
¿Por qué la gente decide casarse o convivir con alguien? Algo me dice que no es solo por amor, también hay otras cuestiones.
Lo bueno, es que a partir de esta ley me esperan varias fiestas de bodas y tengo con quien ir (eso es lo bueno de estar acompañada), pero no voy a poder conocer a nadie nuevo (eso es lo malo de ir acompañada), o quizás si conozco a alguien porque hecha la ley hecha la trampa