Mostrando entradas con la etiqueta Te recuerdo Amanda. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Te recuerdo Amanda. Mostrar todas las entradas

Mariela Alonso en : Frases


" Ojos Negros"
DIRECTOR Nikita Mikhalkov


En muchas ocaciones me ha ocurrido de escuchar frases que con el tiempo descubrí que son lugares comunes en la idiosincrasia masculina. He oído cosas como te llamo, no va a pasar nada que vos no quieras, sos tan chiquita y linda como mi mamá (con sus manos en mi cintura) y demás oraciones que todos conocemos.
En noviembre del año pasado, me encontré, después de veinte años, con Martín, un amor de la adolescencia. La verdad fue muy extraño, no sabía que podía estar ahí, que lo iba a reconocer y menos que él se iba a mostrar tan emocionado con la situación.
Me dijo todo lo que yo quería escuchar de un ex novio alguna vez (excepto que estaba casado hace cinco meses). Nunca imaginé que había sentido tantas cosas por mí, a veces creo que solo yo tengo sentimientos.
Tanto me conmovió que cuando me pidió el teléfono, se lo di. Al otro día me llamó, y después me habló de nuevo y nos vimos, otra vez más. Tengo el sí fácil.
En ese segundo encuentro comencé a notar que Martín, ponía demasiado énfasis (para mí gusto) por mantener su adolescencia en un presente continuo. Hablaba de cosas que yo dudo haberlas vivido. Frases, que según él, yo había pronunciado y que él decía guardar en su mente cual piedras preciosas.
La tercera vez que nos vimos (no tenía nada mejor que hacer) ocurrió lo que no sé porqué, no había pasado antes. Martín me besó, y yo me dejé. Continué su beso por largo tiempo hasta que de pronto, me encontré diciendo frases del tipo, mejor lo dejemos acá, seamos amigos, sos un tipo muy simpático. En fin, una sarta de pavadas que solo ocultaban una gran verdad. No me gusto su beso, por la simple razón de que hay cosas que solo tienen que permanecer en el recuerdo.

Consuelo en: "El camino de regreso"


"Peperina"
Dir; Raúl de la Torre
1995


Llegué al aeropuerto y vos corriste a abrazarme, pasamos minutos que parecieron una vida entre coca colas y besos interminables.
Hoy hace exactamente siete años de esa mañana en la que tras el anuncio de tu vuelo te vi alejarte entre la gente hasta que finalmente me tiraste un beso y desapareciste en el avión.

Reza la canción: “son cinco minutos, la vida es eterna en cinco minutos”

Recién caminando de vuelta del trabajo por Fitz Roy, pensaba en todo lo que han sido estos años para mí. . . la ida; la vida en ciudades; los amigos nuevos; estudiar; haberme recibido; tener miedo; enamorarme; desenamorarme; volverme a enamorar; trabajar; mudarme reiteradas veces; los viajes; interminables noche de música; innumerables cigarrillos, cervezas y pasos; seis discos de Rodolfo; intoxicarme; verte verte verte; descubrir que me gustan la palta, la cebolla de verdeo, las berenjenas en escabeche, ir a la playa de vez en cuando, ir al cine sola; desintoxicarme; perder el miedo; no verte más!
Inevitablemente como cada año en este día me pregunto ¿que andarás haciendo ahora? ¿cómo estarás? ¿quién te hará tu sándwiches de tomate? ¿te acordarás también? Jé! Podría escribirte un mail y preguntártelo, ó llamarte por teléfono ó escribirlo en el muro de tu facebook, pero nunca conseguiría la respuesta que yo quiero. . . esa que sólo puede uno dar frente a frente.
No sé si te quería, si quiero lo que fuimos esa primavera, si no lo quiero más, si te quise ayer, si te quiero hoy, si será el otoño, si me quiero hoy, si me quise ayer, si nos querré algún día. . . pero a veces siento deseos irrefrenables de caminar al lado tuyo hasta la esquina de mi vieja casa para que me des ese abrazo que sólo podía ocurrir ahí, a veces sólo quiero eso y a veces nada más.