
"Hairspray"
Dir: Adam Shankman
2007
Buenos Aires ha pasado unos hermosos días de sol. El primer acercamiento con la futura primavera. Yo saqué mi ropa liviana del fondo del placard y ahí empezó el bajón. TODO me aprieta! ¿Cómo puede la temporada otoño/invierno arruinarme tanto como para amargar la llegada de la primavera/verano? Ya escuché de mi madre el consuelo (cuak) barato de "Hija es el cuerpo que cambia. . .", a mi el cuerpo ya me cambió (y me prometieron que hasta que no fuera madre no vería nuevos cambios). Después de los 25 es difícil aceptar que ya nada es lo que era. La distribución o mejor dicho la no-distribución de la grasa que ingiero, todo va a al mismo sector (me estoy volviendo deforme!!!!). Esto a los 20 no pasaba.
Me paro arriba del bidet de mi baño y observo en el espejo mi cuerpo en jeans (con flotadores incluidos) y musculosa apretadita. . . Ahora entiendo por que soy fan de los sacos, ocultan todo taaaan bien. . . Heeeelp!!!!!!
Tengo que hacer algo al respecto. Tengo que hacer ejercicio. Bailar ayuda, pero no alcanza. Con este cuadro frente a mis ojos me doy cuenta que necesito correr, miles de abdominales, bicicletas en subida y demás.
Entro en mi cocina y veo que TODO lo que tengo ahi es hipercalórico (nunca fui una chica light). Salgo de mi casa con el único objetivo de comprar todo lo que encuentre que engorde poco. Vuelvo del super sin nisiquiera una cerveza en las bolsas. Me estoy convirtiendo en esa clase de mujeres que no me gustan, pero recuerdo la imagen en el espejo, respiro y sigo. Llego a casa.
Me calzo el yoguin que me regaló mi abuela hace 6 o 7 años (no compro ropa deportiva) y emprendo la búsqueda de un video (si, si VHS) que alguna vez una amiga trajo a casa. Son unas clases de gym de Cathy Fulop. Tiro una colcha en el medio de mi living. Conecto todo y me dispongo a seguir los pasos (bah! a intentarlo al menos). Van diez minutos y mientras Cathy dice "Y esta fue la entradita en calor" yo ya no puedo decir nada, sólo sudo! sudo! sudo!
En ese preciso momento alguien toca la puerta. . . Juan, una napolitana grande y dos cervezas. Miro a Cathy y vuelvo a mirar la perfecta-convinación que acaba de llegar a mi casa. Cathy se fué a negro. ¿Quién podría resistirse?
Mostrando entradas con la etiqueta Cathy Fulop. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cathy Fulop. Mostrar todas las entradas
5 Comments
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
