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Antonia en: Miradas



La lluvia de esta tarde me llevó a una cafetería sobre Av. De mayo. Estaba muy feo para tomar el colectivo de regreso a mi casa y preferí entrar y tomarme un rico y calentito café. Pensé que si dejaba pasar un poco la “hora pico” al menos no iba a ir “enlatada”.

A través de la ventana vi a una chica, no muy alta, delgada, pelo castaño claro y con unos increíbles ojos verdes, que estaba sentada, sola, mirando hacia la nada. Entré, me senté también cerca de la ventana (la lluvia da para reflexión), y llamé al mozo. Volví a mirarla. Tal vez por sus facciones. Tal vez por su palidez. Quizás por ese no se qué, que tienen algunas personas y hacen rara vez llamar nuestra atención de una forma muy extraña.

Sus ojos estaban colorados pero no estaba llorando. En un instante supongo que se sintió observada y me miró. Bajé la vista y creo que me avergoncé un poco. Ahora la que no me sacaba la vista de encima era ella. Sentía esos ojos sobre mí. El mozo se acercó y pedí un cortado en jarrito. En ese momento y tratando de desviar mi atención hacia otro lado, me crucé con su mirada. Y ahí, me quedé y no bajé la vista esta vez. Sentí calma, paz, furia, calor, mucho calor… Sentí que con su mirada, se metía a través de mis ojos y recorría cada parte de mi cuerpo. Les juro que fue una sensación que nunca antes había tenido.

El mozo se acerco y dejó el café. A esta altura, debo confesar que aunque placenteramente sentía todo lo anterior estaba un poco confundida. Tomé un sorbo de café y me concentré en las personas que caminaban en la calle. No podía. Volví a mirarla y ahí estaba ella…. Otra vez…. Pidió su cuenta y pagó. Luego me miró, esbozo una leve sonrisa, tomó su cartera, pasó a mi lado, su saco casi tocó mis manos (me estremecí) y salió de la cafetería. Por mi parte lancé un suspiro y vi como, poco a poco, se iba alejando, confundiéndose entre pilotos y paraguas.


"Vicky, Cristina, Barcelona" de Woody Allen

Antonia en: "Historias"


Lectoras y lectores. Mi post de hoy es una historia que me contó una mujer en el micro de retorno a Buenos Aires. Ella venía de visitar a su madre. Me pareció una linda historia y me dejó ese gustito en la boca de “si el destino lo quiere, así será”. Esta es la historia con unos toquecitos poéticos de mi teclado…

“Había una vez una mujercita. Había una vez hace mucho tiempo… Una adolescente que se enamoró. Una mujer que lloró. Una princesa que no fue rescatada. Un príncipe que no era azul. Una chica que se confesó. Un hombre que la rechazó. Una historia que no terminó. Una cena que no empezó.

Un café que se compartió en el momento equivocado. Un lugar que no existió en el tiempo. Un corazón que siguió latiendo. Palabras que no se dijeron. Miradas que se cruzaron. Labios que temblaron. Cuerpos que se rozaron.

Hubo una vez, hace ya bastante tiempo, una despedida. Y luego de muchos años, también un retorno. Una oportunidad. Una función de cine. Una cena. Una noche fría y lluviosa del mes de Julio. Un asiento trasero de un auto…

Hubo una vez otro lugar y otro tiempo. Un beso frente al altar. Un vestido color marfil y un velo de tul blanco. Un marido y una mujer.

En este tiempo, en este lugar, en este presente... Después de tanto esperarse, encontrarse, desesperarse... hay hace poco, una familia. Un padre, una madre y un hijo… “


"The Notebook" de Nick Cassavetes (2004) --- (trailer)