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Laura en: Buena suerte y hasta luego...


Abrí un cajón de una cómoda y me encontré con una foto mía amarillenta y roída por el tiempo. Me contemplé durante largo rato porque no me reconocí. En la reproducción de la representación estática y estética de mi persona podía advertir que, en aquel entonces, tenía la mirada de quién cree tenerlo todo por delante. El corazón se me replegó. Hoy el espejo no me devuelve esa imagen de conquistadora de las tinieblas que solía tener. Casi cometo el crimen- gracias a las posibilidades tecnológicas- de sacarme una foto y compararlas. Un rapto de sensatez me detuvo, por suerte. Lo último que necesito en este momento de epifanía es además confirmar que no tengo la frescura juvenil y que el paso del tiempo ha sido cruel.

No fue casual que me encontrara con esa foto. No existen las casualidades. Hace tiempo que no soy yo misma. Hice un repaso general de mi vida desde que me separé de mi Ex. Recorrí mis últimas relaciones, desde el vínculo enfermo con Amigo-De-Un-Amigo-De-Un-Amigo, pasando por el suicidio emocional con Amistoso-Turista-Español, a la estupidez de Pseudo-Compañero-De-Trabajo, y por ultimo, mi momento actual de carencia absoluta de afecto y coherencia.


No sé qué fue, si la foto, el encierro o mi delirium tremens, pero todos me llevaron a tomar una determinación: me voy. Me voy un tiempo. No sé a dónde; no sé cuándo vuelvo. Necesito una resurrección. Necesito perderme para volver a encontrarme. Necesito silenciar esas voces que me atormentan, que no se callan. Necesito que dejen de gritarme en mi cavidad craneal y que el eco me ensordezca, para que empecemos a dialogar todas las Lauras y yo.


(Nos vemos en la próxima vida, diría el Irlandés.)


Esto no es un punto y coma; tampoco es un punto final. Es un punto y

aparte.
O a lo mejor, solo sean puntos suspensivos… … …



[ Foto: Una novia errante, de Ana Katz ]

Laura en: Durmiendo con el enemigo


Me acabo de dar cuenta de algo: no me aguanto a mi misma. No es la primera vez que me pasa, pero ahora realmente necesito vacaciones de mi misma.

Ayer tuve que ir al Centro Cultural General San Martín por unas cuestiones de trabajo. El C.C.G.S.M., para el que no lo conoce, es un gran elefante blanco, un laberinto de pasillos, pisos y accesos. Tenía que ir a un lugar que, aparentemente, nadie conocía. Si no fuera que había hablado por teléfono con un ser humano y habíamos coordinado un horario, hubiese jurado que todo se trataba de un espejismo o que mi cita era con una presencia fantasmagórica salido de un sueño pesadillesco.

Llegue al lugar, y después de deambular como un alma en pena por los pasillos infinitos y lúgubres, decidí tomar el ascensor. Error. Grave error. Al octavo piso el ascensor se detuvo y quedo trabado ahí. Pase las próximas tres horas de mi vida encerrada en un cubículo de 2x2 sola conmigo misma. Encerrada con la única persona con la que no quiero estar en este momento. En ese tiempo, solo me resto pensar. No tenía ganas de pensar, pero la soledad y el silencio de esa cárcel de metal no me dio otra alternativa. Pensé en mí, en mi vida actual, en lo que estoy haciendo… y en lo que no estoy haciendo; en mi vida amorosa (o en la falta de ella) y en mi desastroso desenvolvimiento con los hombres. Y me enoje mucho conmigo misma; me hostigué y no me di tregua. Para cuando finalmente alguien se dio cuenta que me había quedado encerrada y lograron rescatarme del ostracismo de ese espacio impersonal, no fui yo la que salí… salió una mujer golpeada y arañada. Esa Laura tenía claros signos de maltrato.

Es cierto eso que dicen y yo ya lo había advertido: yo soy mi peor enemiga.


[Foto: Panic Room, de David Fincher]

Antonia en: Sólo un ratito










A veces necesito estar sola y eyectarme del tiempo real que creo vivir. Simplemente porque sí. No porque este mal o triste. Sino porque quiero ese espacio y tiempo donde estoy yo sola, sin nadie, sin consejos, sin prejuicios, sin amigos, sin hombres, sin familia, sin nada… El silencio, la soledad y yo…

Es invierno y me gusta sentarme en un rincón de mi casa donde haya sol (¿vieron cuando se filtra por una ventana un rayo? Bueno, ese lugar exacto) . Escuchar el ruido del agua llenando la bañera . Bailar con alguna canción que suene aleatoria. Gritar y hablar sola. Mirar una película pochoclera. Cocinar algo rico para mí…

Pero después (yo también me aburro Laurita) siento que el espacio me queda RE grande, que lo quería para mí pero solo un ratito (o tal vez solo una parte), que tengo ganas de compartirlo con alguien, que quiero bailar un bolero de Luismi, cenar acompañada y mirar una peli pochoclera tirada en un sillón debajo de una manta de polar… Quiero hablar y que ese “alguien” me escuche y que ese espacio sea tuyo también… (Sí, cambié el tiempo verbal a propósito)…

En fin, te invito a mi tiempo y espacio, a que lo compartas conmigo… Te propongo ser parte de este silencio y esta soledad que a veces necesito…. Pero casi siempre solo un ratito…


"2046" Wong Kar-Wai. Hong-Kong

El video del domingo por Antonia

Emocionarse, deslumbrarse, sorprenderse, sonreir, soñar, imaginar...

Que disfruten de este fragmento y de que finalmente salió el sol.

"Edward Scissorhands" de Tim Burton (1990)

Antonia en: "Silencio"


Hoy no fui a trabajar. Dije que me sentía mal. Y me quedé en casa. Sola. Silencio. Tenía de todo para hacer. No hice nada. No sé en q momento terminó el día. Llegó la noche. Me volví  a sentir sola. Creo que almorcé, creo que cené. La verdad no me acuerdo. Me hizo mal no ir a trabajar. Estoy inestable. No me entiendo. Me faltan muchas cosas… No descansé. Tal vez físicamente sí, pero no mentalmente. Pensé, maquiné, exploté, lloré, reí, salté, bailé, escribí… Nada me llenó (me descargó un poco, no más que eso). No sé de qué. No estoy estresada. Vivo bien y tengo un buen trabajo… 
Terminó el día, me fui a dormir. Los ojos hinchados. La panza vacía, asqueada (confirmo que no ingerí ningún alimento o tal vez me embriagué), con dolor de cabeza, con la boca seca, las manos húmedas…
Cierro los ojos… Creo que duermo.

"El tiempo" de Kim Ki-duk Japón- Corea del Sur (2006)