Me gusta lo del Consultorio Sentimental. Me imagino una oficina con colores pastel, una secretaria parecida a Winona Ryder y una “terapeuta” al estilo Glenn Close. Me da la sensación de un lugar cálido y muy soleado donde van mujeres con vestidos hasta la rodilla, anteojos grandes y sombreros. A eso me sonó cuando leí el cartelito arriba del blog.
Me puse a pensar que con este tema de lo virtual está buenísima está nueva sección porque podes escribir lo que nunca te animarías a contarle a una amiga (ah! Chocolate por la noticia Antonia)
Me acuerdo de mi adolescencia donde no era habitual Internet, mucho menos los blogs y las redes sociales y realmente era un tema pedir consejos a los amigos y ni hablar a los padres. Siempre te quedabas con algo que no contabas del todo o (lo peor) no del todo cierto. La verdad era que los consejos que recibías les quedaban una parte abierta, algo que no cerraba…
Igual creo que la mayoría escucha los consejos pero después hacen cualquiera. ¡Y está bien! Me parece que la gracia de este tipo de consejos o comentarios es más que nada para romperte la burbuja de ilusión (“Sí es simpático… qué bueno que te presento a los amigos… pero fijate… no vayas tan rápido”) o darte una cachetada y mostrarte lo que está más claro que el agua: (¡te mete los cuernos! ¡Dejálo boluda!”).
En fin, tod@s pasamos por estas situaciones, de un lado y del otro (porque para consejeros todos somos licenciados), siguiendo al pie de la letra o haciendo lo opuesto, algunas veces idolatrando a nuestra amiga y otras veces odiándola de por vida. ¡Así que amig@s a seguir dando y recibiendo consejos!

