Tuve una pesadilla. Me desperté con esa sensación de taquicardia y el sudor en el cuerpo. Todavía me cuesta respirar. Soñé que era la tierra. No tenía espalda. Me soñé en la tierra. Era tierra; fundida, acostada, postrada, tirada. Un tren pasaba sobre mí. Era lo único que pasaba. El tren. Sentí el peso de las toneladas sobre mí. Era insoportable. Asfixiante. Opresivo. Sentí toda la furia en su fuerza. Mi resistencia. Su reverberancia resonaba dentro mío, me aplacaba.
Desperté. No aguanté más.
Tengo la sensación de angustia en el pecho. No comprendo. No se va.
No va a desaparecer hasta que comprenda.
Lo único que pienso es que no puedo darle fin a lo que me hace mal.
Y tengo tu nombre tatuado en el cuerpo.
Desperté. No aguanté más.
Tengo la sensación de angustia en el pecho. No comprendo. No se va.
No va a desaparecer hasta que comprenda.
Lo único que pienso es que no puedo darle fin a lo que me hace mal.
Y tengo tu nombre tatuado en el cuerpo.
2 Comments

