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Laura en: Cara-de-Nada


Cara de Pocker. Cara de Nada. Cara de pocos amigos.

Cara-Libro. ¡Caramba!.


Después de aquella noche en la que prácticamente lo tomé por asalto, con Morocho-Infernal-Que-Raja-La-Tierra intercambiamos teléfonos. Me llamó, lo llame, y nos vimos (¡y cómo!). Segunda vuelta e intercambiamos mails; me escribió, le escribí, y quedamos en encontrarnos. Nos volvimos a ver (de mucho, mucho, mucho más cerca) otra vez en la semana. Todo marcha bien, voy un poco rápido pero creo que nos divertimos, creo que puedo seguir para adelante, hasta que- fatídicamente- me agrega al Facebook.


“Solicitud de amistad”, ¿“Confirmar” o “Ignorar”? Confirmar, por supuesto. Laura y Morocho-Infernal-Que-Raja-La-Tierra ahora son amigos (lo que menos somos es amigos, pero bueno…). “Amigos en común”: ninguno. Qué raro… a ver los amigos. Amigos: 1.903. Un minuto: cualquier persona no puede (literalmente, no puede) tener esa cantidad de amigos reales, aunque junte a todos los amigos del jardín de infantes, haya hecho 10 primarias diferentes, este afiliado a cuanto club exista y agregue hasta al portero de todos los trabajos que haya tenido, ni así suma esa cantidad. Será muy sociable (me justifico). “Información”, “Acerca de mí”; sí, acerca de vos quiero saber… en dos salidas no se puede conocer a nadie en profundidad. “Fecha de Nacimiento”… … … … ¡Voy a ir presa por estupro!, ¡es una criatura!, ¡pero si no parecía!, ¿no le pregunté la edad?... no, no se la pregunté. No importa. “Situación sentimental: es complicado”; no-no-no-no-no, no me digas que sos de esos imbéciles irrecuperables que te dicen esta-todo-bien y situación-sentimental-es-complicado… restaste puntos, pero se compensa con el hecho de que soy una ladrona de cunas. No tenemos ningún interés en común… Vuelvo a ver la foto de Perfil… mis hormonas me dicen que no importa- por lo pronto- no tener ningún interés en común, confirmo que está que raja la tierra, ¡todos los pulgares arriba para vos!, quiero poner “Me gusta”, aunque en realidad sería mas apropiado decir “Me gustas vos” pero el programa no me da esa posibilidad. No es cierto, la pestaña de “Fotos” no está titilando en rojo cegando la posibilidad de ver cualquier otra cosa, pero voy teledirigida con la flechita del cursor hasta ahí. “Fotos”. Click.


Fotos, fotos, fotos, fotos. “Siguiente”, “Siguiente”, “Siguiente”, “Siguiente”. Esas instantáneas de retazos de momentos de su vida... momentos en los que él, básicamente, esta con un montón de otras minas. Será la hermana, la prima… pero que prima más cariñosa que tiene… pero cuántas primas cariñosas que tiene. Dale Laura, date cuenta, no son ni familia ni son “Las Primas”, esas son OTRAS minas, otras como vos. (Pero que click de mierda, ¿para qué clickie?). Hay una Prima que sale en muchas fotos. Click a La-Prima. Fotos, fotos, fotos. “Siguiente”, “Siguiente”, “Siguiente”. Me veo hasta la última foto de La-Prima. ¿Qué estoy haciendo viendo las fotos de esta mina?, ¿qué me importan las fotos de ella en el cumpleaños N°80 de su Tío Pocho o sus vacaciones en Las Toninas?. Esto no esta bien. Estas eran cosas que no quería saber. “Cuenta”. “Editar Amigos”. “Añadidos recientemente”. “Eliminar conexión”. Listo. Creo que fue Sófocles el que dijo “Amarga maldición es saber lo que es mejor ignorar”; en este caso, yo prefiero vivir en la ignorancia.





[ Foto: Tron Legacy, de Joseph Kosinski ]

Laura en: ¡Basta para mi, basta para todos!


Me pudrí. Me pudro con mucha facilidad. A los cinco minutos de cualquier cosa mi vumetro de tolerancia se pone en rojo. Soy constante en la inconstancia, pero sufro de una amnesia temporal por lo que siempre recomienzo el ciclo.


Me aburro de mi corte de pelo, del colectivo que me tomo, del trabajo rutinario, de comer milanesitas de soja, de ver mis cosas de mudanza aún embaladas, de ir y venir.


Me canso de la moda, de los desfiles simétricos de indumentaria, de comprarme ropa roja, después negra, después verde, después naranja, después azul... y después roja de vuelta.


Me fastidian los bares “modernosos”, donde pasan una música horrible y el fernet te lo preparan con vomito-cola; donde tengo que salir a la puerta a fumar y para colmo escuchar las frases berretas de imbéciles sin imaginación.


Me harta hasta a coronilla embroncarme con el género masculino porque me engancho con lo peor del exponente. Esos especimenes que sus vidas están repletas de estados de facebook “es complicado” (¿qué es lo complicado, me pueden decir?), esos que tienen excusas de nene de 5 años que todavía se limpia los mocos en la pollera de mamá, o que ponen kilómetros de distancia y silencios gélidos entre ellos y vos.


Pero por sobre todo, me cansa estar cansada. No me soporto. Me pudre estar podrida. No me banco a mi misma.


Así que, así como ASÍ, decidí no estar más cansada. No escucharme tanto. Hacer caso omiso a todo eso que ya sé que me pudre el cerebro de forma tal que prácticamente puedo escuchar a mis neuronas suicidarse dentro de mi cabeza. Entonces, desembalé mis cosas, me cambie el corte de pelo, abandoné las milanesas de soja, me compré un vestido violeta que “no se usa”, me tome un taxi, fui a un bar que me gusta, solicite que pasaran uno de mis temas musicales, le dije al barman “Deja, que el fernet me lo preparo yo”, me fume un cigarrillo dentro del establecimiento, me dio lumbre Morocho-Infernal-Que-Raja-La-Tierra, y sin mediar demasiada conversación- con el cigarrillo aún encendido- cruce la puerta del lugar del brazo del muchacho y me hundí en la noche.


No me importa nada. Todo esto me va a durar otros cinco minutos. Mientras tanto, soy la gran simuladora.

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[ Foto: Batman Returns, de Tim Burton ]



Mariela Alonso en: La nueva comunicación

"Mejor imposible" de James L Brooks

Detesto mi adicción al Facebook Dicho de otra manera, detesto mi adición a chequear mas de una vez al día si él esta conectado. ¿Para que lo habré agregado? Le conozco los horarios, pero cuando me sorprende, mm... que problema. Me quedo con la mirada fija pensando, que me salude, que me salude, que me salude. A los cinco minutos, (o en verdad cinco segundos) le escribo: hola, me contesta inmediatamente, ¿por cupe no lo hizo antes?, ¿estará esperando que yo le hable? Lo que sigue en este chat es: ¿estas en tu casa? , te llamo. Y me llama y todo bien, pero de esta previa no puedo salir.
Que difícil me resulta llamarlo directamente, no entiendo porque, pero me encantaría sacarme ese miedo a no se qué. Es difícil comunicarse y hablar en este mundo con tanta tecnología, no? Tengo que relajarme. ¡Quiero divertirme¡

Aurelia en: "Loser"

Voy a contar algo que me da vergüenza. Mis amigos íntimos ya los saben, en un almuerzo de domingo se pusieron de acuerdo para que recapacitara de alguna manera. Prefiero ser fea que estúpida, por eso me da vergüenza. Prefiero ser fea e inteligente que linda y tonta – linda e inteligente es demasiado- pero nunca, nunca, fea y estúpida: es terrible. Aunque todo el mundo sabe que el mundo es dominado por gente linda. Así que soy una boluda conciente. Elijo ser fea, por eso, soy doblemente estúpida.

"Jamás besada"dirigida por Raja Gosnell

Todo comenzó hace un año y medio atrás cuando entré al facebook, quería hacer un grupo de turismo responsable, ya que todos suben las fotos de las vacaciones que sea con un propósito educativo, ¿no? Como mis amigos llegaban tristemente a cuatro comencé a agregar gente con afinidades ideológicas, libros, etc. Así conocí a G. El facebook no era la tristeza que es ahora, se podía charlar en los estados, como en un bar, la gente publicaba notas y todos se prendían a opinar, me brota un suspiro… que lindo los viejos tiempos. Es más fácil joder a alguien por Internet, todo el mundo lo sabe, así que estaba con mi humor a flor de piel, y G no era la excepción, él me daba cabida. De a poco me enteré que era historiador, que había ganado un premio y que no lo había publicado por el facebook. Un bicho raro que no se hacía autobombo. Y claro eso me gustó. Casi me muero cuando leí en su blog como había tocado un incunable de Copérnico, estaba narrado con emoción en una visita al subsuelo de una biblioteca, con la foto del libro. En ese momento él era profesor de Cultura en una facultad de antropología, e intercambiábamos opiniones sobre lecturas por mail hasta que empezamos a chatear seguido, luego me compré un micrófono para hablar por skype y después una camarita para las videoconferencias. Me olvidaba de un detalle, él vivía a 7412 kilómetros de distancia. 
Entré como un caballo cuando me dijo que había hecho la compatibilidad de parejas y le había gustado lo que había dado, eso entre mil quinientas cosas más que supuestamente lo habían seducido de mí.  Hasta le llegué a mandar un dvd con mi voz leyendo “Notas sobre la pasión” de Jonh Berger (soy una boluda importante). La cosa era así: chateábamos todos los días muy poco, nos mandábamos un mail diario contándonos sobre lo cotidiano, y arreglábamos para la videoconferencia que podía ser el fin de semana o tarde a la noche (a las 12 am él / 4am yo) o sea, que yo prefería fin de semana. Mi amiga Consuelo fue testigo de toda la situación, que no me acuerdo cuanto duró. G no quería venir a Buenos Aires por secuelas pasadas, a mí se me hacía difícil ir hasta allá, lo ideal era un lugar intermedio, hasta que… empezó a dejarme plantada en el chat. El tema es que después de un par de desplantes me contó que estaba casado. Yo sospechaba que estaba con alguien y hasta me parecía normal, realista, pero nunca me imaginé que vivía con su esposa. Cerré ahí. Prefiero la honestidad brutal a diferencia de mi amiga Mariela. Intenté olvidarme de lo que me dijo, de sus tatuajes, uno de águila otro de lobo, de su pipa, de su libro sobre el Chamanismo y de todas las estrellas que decían que éramos compatibles. En otro universo, seguro, pero parece que éste del ciberespacio está lleno de espejitos de colores que deforman la realidad.
Hace un año que no teníamos contacto, para mi cumpleaños me mandó un mail, saludándome y preguntándome cómo estaba. Le dije que por suerte en un lugar distinto al año pasado, le pregunté cómo estaba él y nunca me contestó.
Siempre igual, me imagino, a buen entendedor pocas palabras.

Antonia en: "Fotos 2º parte"

"La sonrisa de la Mona Lisa" Dirigida por Mike Newell. Estados Unidos 2003

El otro día y gracias al FB (Facebook) me encontré con mis compañeras del primario y secundario (un instituto solo para señoritas allá lejos y hace tiempo). La verdad es que por un lado estaba muy ansiosa pero por el otro terriblemente asustada de enfrentarme a lo que socialmente se esperaba de mí. No estoy casada, no tengo hijos ni pareja estable y nunca termine una carrera por lo cual sé un poco de todo y mucho de nada. Por todo esto me preparé un poco para ver como venía el panorama y me metí en el “maravilloso mundo de Facebook” (¿¿acaso yo sola lo hice??)

Recorriendo un poco las fotos que mis compañeras subían vi que algunas estaban felizmente casadas con hijos (gran parte) , maridos (no todas) perros y casas divinas (casi ninguna, esto es solo subjetividad mía) . Además de poseer todo esto, se hacían comentarios en los muros (para que el mundo viera la “happy life”) compartiendo fotos y consejos sobre jardines maternales y escuelas primarias. Eso por un lado… o mejor dicho ESE grupo por un lado. O sea, sería el grupo al cual el día del encuentro me acercaría y diría “ Pero que linda está tu nena! Igualita a vos cuando estabas en preescolar” o “Cuánto tiempo tiene? 2 meses? Ah, no! Pero vos estás divina!” o “Tu marido es Rodrigo? El que te pusiste a salir cuando llegamos a Bariloche?”. Jajaj Bueno… esas serían algunas frases irónicas y no tanto.

Por otro lado estaban las fotos de las que NO formamos la vida socialmente clásica a esta edad. Bien. Las fotos subidas por este grupo eran en boliches, muchas despedidas de solteras, fiestas de facultad, after-offices, con hijos de sus amigas y comentarios debajo preguntando:¿ Ah, no es tuyo? ¿Y vos para cuando picarona?- ¡¿ Para cuando qué?!

¿Les cabe alguna duda de con que grupo iba a pasar la mayor parte del encuentro?

No reniego de lo que soy, de lo que tengo, de QUIEN SOY…. Pero a veces me pesa mucho….