"Novia fugitiva" de Garry Marshal
Lo conocí en marzo de 1998, en menos de un mes estábamos conviviendo . Llego Junio y recuerdo que miramos muy poco del mundial de Francia porque, la verdad, teníamos cosas mas interesantes para hacer.
Todo lo que empieza rápido termina de la misma forma, el 2002 nos encontró separados .Recuerdo ese año como una época triste, en la calle el clima era de angustia el país estaba mal y en el mundial de Corea Japón nos fue peor. Aunque siempre sale el sol y todavía siento esa emoción que tuve en aquel encuentro casual. Me pregunto si había visto la muestra, yo la había recorrido dos veces, pero obvio que le dije que no. La vimos raudamente, nos fuimos y así empezó nuestra segunda etapa.
El 2006, con mundial en Alemania, nos encontró nuevamente separados, pero en esta ocasión solo por viajes. Nos la pasamos hablando por teléfono, chateando, mails y demás cosas para tratar de estar cerca.
Después empezó con esas ideas de libertad, de recorrer Latinoamérica y partió, sin invitarme a que lo acompañe. Todo mal, pero justo cuando me estaba acostumbrando a otras presencias, aunque a veces lo extrañaba. Cuando estaba divirtiendo me con mi soledad y mis nuevas componías vuelve. Un mundial nuevo comenzó y su nueva propuesta es la de armar algo juntos, formar una familia y bla, bla.
El domingo culmina el Mundial de Sudáfrica, el próximo es en Brasil y la verdad me imagino en la playa, con la camiseta argentina, pero quizás con un bonito garoto
"Rompecabezas"
Dir: Natalia Smirnoff
2010
Basta para mi y basta para todos me identifico tanto que sentí que de alguna diferente manera podría haber sido mi entrada de hoy.
Estoy lejos de Buenos Aires mirando el paisaje bajo el sol. Acá no hay morocho TRE-MEN-DO, ni morocho equivocado, ni tus ojos coca-cola.
Estoy cansada de escuchar siempre las mismas canciones que me recuerdan que ya no querés bailar conmigo, que me lo merezco, que las segundas partes no son para chicas como yo.
Preferiría creer que mis dudas son certezas, que voy a treparme al 168 borracha, otra vez, para llegar a tu puerta y decirte de una vez por todas que te quiero (que gusto de vos); pero soy tan chota que no tengo ni valor, ni la certeza de que puedo hacerme cargo de eso luego, entonces te veo pasar por mi vida, cada tanto una sonrisa, cada tanto sintiendo que sos un capricho para los domingos de lluvia, cada tanto las mariposas si tu número aparece en la pantalla de mi celular.
El agotamiento físico y emocional se volvió tan crónico que puedo seguir con mi vida como si fuera “normal”. Logro mentirme tan bien, que los demás no podrían ver realmente lo que habita en mí. Voy de tipo en tipo, tipo naah. . . hombres, jóvenes, pendejos que son como platos de un modernoso resto de Palermo soho, que cuando los ves te hacen creer que es justo lo que querías comer y después no son capaces de llenarte ni el huequito de la última muela. Quiero el guiso de lentejas todo mezcladito y calórico, quiero la tira de asado de los domingos con ensalada de papa y perejil, quiero las albóndigas con puré, quiero un hombre que no se me deshaga entre las manos. . . y de fondo vos.
Yo no sé si nada me viene bien o en realidad cualquier bondi me deja.
Una vez creí que me había enamorado y una vez me enamoré.
Soy tan ansiosa que siempre me arrebato y confundo las cosas.
Me lleva tiempo asumir los errores. . . ¿extraño lo que tuvimos o extraño lo que tuve con él? A veces es lo mismo cuando lo pienso y a veces algo tan distinto que me asusta.
La salida con el morocho TRE-MEN-DO fue un éxito. Me gusta, me gusta mucho; pero no puedo evitar los peros.
Desde hace tres años mi vida amorosa se va lentamente por el caño, por lo que desde hace un tiempo decidí que si bien voy a seguir intentando (porque soy muy terca) voy a focalizar la energía en otras cosas, como me dijo mi amiga Olivia dejar de inmolarme con cada hombre que conozco.
Mi trabajo inversamente proporcional a mi vida amorosa fue en ascenso, logré la estabilidad que siempre quise y hacer sólo lo que disfruto. Tengo amigas y amigos, tengo cuenta corriente en mi bar favorito, tengo una gata, tengo un viaje de descanso cada enero, tengo varios cables a tierra, tengo una casa bonita y cómoda, tengo manía por meterme en los cines sola a cualquier hora, tengo una familia que me espera y una vieja casa a la que volver, tengo una pila de ex que me dicen lo mucho que me extrañan y lo maravillosa que soy pero ninguno dudo en dejarme ir cuando me tuvo. Tengo el disco de Sabina que tiene el tema “Todos menos tu”. No estoy triste, no estoy enojada, no estoy claramente pensando en nada, estoy oscuramente pensando en todo.
Volveré a ver al morocho, volveré a beber más de lo indicado, volveré a cantar “...de noche todo es beso y carnaval” y después saldrá el sol.
Siempre tuve una conexión especial con mi papá.
Cuando era bien chica mi mamá me puso esta película un domingo a la tarde,
me acuerdo su cara mirándome desde atrás de un libro a cada rato esperando nunca encontrarme distraida, aburrida.
Amé la película, todavía me encanta.
Ahora que soy "grande", que estamos lejos la miro y recuerdo
ese domingo en la casita chiquita que teníamos en ese entonces. Me acuerdo que valia jugar en cada rincón y me acuerdo de mi papá sentándome sobre la mesa para peinarme.
Hoy tengo muchas ganas de darle un abrazo muy fuerte y como él me enseño que lo que uno desea, siempre de alguna manera se puede dejo esta películita de domingo a modo del mismo.
Feliz día padres del mundo y a ponerse la escarapela!
Un beso grande!
Donald Petrie
Como nunca decidí entrar temprano al trabajo para poder llegar a tiempo a la barra del bar.
Estoy en el trabajo y cuento las horas, los minutos, los momentos, los temas que pasan por la radio que suena de fondo; sólo quiero salir de este edificio para llegar a mi casa, ponerme lo más lindo-sexy-casual que tenga en el placard y llegar a ese bar.
Quince minutos antes de que pueda salir eyectada del trabajo, mi jefe me dice "Consuelo necesito que reveamos algunas cosas, porque mañana me voy de viaje". Digo lo primero que me sale "Eeemmh no! No puedo, hoy no puedo". Y él dice "No te pregunté, te avisé". Lloro, pataleo, me enojo, pido disculpas y finalmente negocio quedarme 40 minutos, ni un minuto más. Para ese entonces, mi calculo de llegar al bar a tiempo empezó a desdibujarse.
Finalmente logro salir, estoy caminando por la calle y encontrar un taxi libre se me esta complicando más que ir de Iquitos a Macapá en una canoa por el Amazonas. Bajo al subte; tiene demora. Subo a la superficie otra vez. Me trepo al 80, a las diez cuadras una manifestación hace que debamos desviarnos y tomar el camino más largo posible. Grgrgrgrgr!
Aunque llueva, haga frio en Buenos Aires y esté envuelta en un poncho de lana de oveja, me siento feliz como si estuviera festejando en una playa brasilera envuelta en un vestidito de bambula. . .
Beso y sonrisa para todos,
Consuelito!
"El mismo amor, la misma lluvia"
Dir: Juan José Campanella
1999
1,85 mts, sobretodo azul marino, maletín y zapatos de vestir negros.
Él viene derecho por Vicente López yo camino por Callao, al verlo sin ningún pensamiento previo doblo por Vicente López, sentía que flotaba detrás de él como cuando los dibujitos animados van en puntitas de pie detrás de algún aroma. Mitad de cuadra me doy cuenta que yo no iba para ese lado, pero sigo caminando hasta la esquina. Autos, autos y más autos cruzan esa intersección de calles, nosotros uno parado al lado del otro. Miro para los dos lados, me saco los auriculares (siempre camino con música) y con mi mejor cara de Upss, caminaba y me perdí le pregunto: "Disculpame, tenés idea qué calle es esta?", me mira como reubicándose en el tiempo y en el espacio y me responde: "Si, si Ayacucho. Vicente López y Ayacucho". Yo me hago olimpicamente la boluda y pongo cara de sigo sin saber donde estoy (pero desde hace una cuadra atrás tengo claro donde quiero ir o al menos con quien). Pregunta va, pregunta viene. Yo le digo que paseaba un poco, que soy despistada y me pierdo con facilidad (mmm una mentira tras otra), él se ríe y la cuadra siguiente la caminamos juntos. En la siguiente esquina, me dice "Ya que estabas paseando si tenés ganas te invito a tomar algo", Bingo! pensé para mis adentros, bien para mis adentros y lanzo un "Mmmh, dale".
De repente estoy sentada en la barra de un bar tomando cerveza con un morocho que está ¡TRE-MEN-DO!, mi teléfono celular empieza a vibrar vibra, vibra, vibra; yo no quiero atender, en este momento nada de lo que pase más allá de esta barra me importa. Mi teléfono sigue y sigue vibrando... Digo un "Hola" (con tono de quién mierda está molestándome?) y con voz poco amistosa mi jefe me ladra un "A qué hora pensás venir a trabajar?" y justo ahí, cual cenicienta a las doce menos un minuto, tuve que salir corriendo (previa explicación veloz y poco clara).
Sin intercambios de teléfonos, ni mails, ni direcciones, ni apellidos, desde la puerta me dí vuelta y guiñándole un ojo le dije "Nos vemos dentro de una semana en la misma barra".
El amor (del latín, amor, -ōris).
Hermosa película. . .
Buen domingo para todos!
Anoche fui cenar con unos amigos. Esos amigos que no conoces de toda la vida ni de la escuela. Esos que pudiste conocer en la costa, en la facu o en algún trabajo en el que ya no estás. Esos amigos… Con los que por alguna razón te seguís viendo y compartiendo cosas.Mi amigo Lucas (lo conocí hace mucho tiempo en un callcenter) me pasó a buscar en auto por mi casa y fuimos a un restaurant en Palermo donde nos encontramos con el resto. Un lugar muy cálido, con una carta interesante, y un bullicio que no era molesto y te dejaba conversar con el que tenías al lado.
Como a much@s de ustedes les habrá pasado, es posible que en estos grupos haya alguien un poquito más que amig@ y por él/la cual estas reuniones pueden ser muchísimo más interesantes y entretenidas… Durante la cena había tomado unas dos o tres grandes copas de vino por lo cual puedo afirmar que: hablaba más alto, movía mucho las manos, me reía exageradamente, miraba sugestivamente y hacía comentarios un poco subidos de tono (sí, cuando tomo unas copas de más soy así!).
Y… en esta parte de la noche aparece Santiago moviendo su rubia cabellera en cámara lenta al compás de la música. Se sienta al lado mío y empezamos a hablar animadamente. En el pasado habíamos rozado ligeramente nuestros labios en una disco pero no más de ahí por lo cuál podríamos afirmar que “la puertita estaba aún abierta”. Él también estaba un poco entonadito (para que mentirles) y al igual que yo hablaba alto, movía las manos, etc. etc. (sí! somos iguales! pensé.) Pero no… Luego de histeriquearme unos 30 minutos y acercarse a mi oreja (de paso, cuello) reiteradas veces porque YO no lo escuchaba bien supuestamente… Zas! Maldito y Sagrado mensaje de celular. Me mira, se ríe con pena y me dice: - mi novia, me tengo que ir. ¡Ah bueno! ¡Ah bueno! ( y así x 100 veces). ¡Pero qué tipo imbécil y pollerudo y que mujer tarada (por mi y …. Por la novia también!)! ¡¿Cómo es posible que aún no pueda identificarlos?!
Mi amigo Lucas me miró desde la otra punta de la mesa y entendió todo (ese sí es un amigo!). Se acerco y me dijo: - terminá el postre (tenía un pedazo de panqueque en la cuchara)…. Hay una fiesta de unos amigos y vos te venís conmigo…
"Legalmente Rubia"
Dir: Robert Luketic
2001
Es tarde. Recién vengo de cenar con Toni y Mariela, cenar es una forma de decir. Estuve unos días afuera, pensando o no pensando. Me relajé. Extrañé a mis amigas, aún cuando estaba pasándola muy bien. Quería que estuvieran ahí, para reírse de ese chiste que nadie más podría entender.
Dijo Luca Prodan del tango: "el tiempo pasa y nos vamos poniendo tecnos".
Toni me comenta que encontró una foto mía de hace unos años con dos amigos, dice que parecía muy chiquita y ellos también, a lo que acota "Buenos Aires te endurece las facciones" mientras yo me río y deslizo "estoy vieja" a lo que Mariela comenta "no, lo que pasa es que con los años el brillo de la mirada se pierde". Me río. Me quedo pensando.
Hace unos años decidí vivir en esta ciudad. Jugar a ser grande, a hacerme grande de golpe. No sé que es lo que pensaba exactamente al respecto de eso, sólo recuerdo las ganas de vivir acá, las ganas de explorar lo desconocido.
Soy una mujer feliz. Tengo mucha suerte, aunque a veces me queje. Tener suerte no es que todo salga como uno quiere, sino de la mejor forma. A veces yo no puedo ver que eso que ocurre es la mejor forma de salir de una situación porque soy una mujer muy caprichosa.
Cuando él se fue, fue menos trágico que ahora que con el correr de los días siento más su ausencia. Yo pensé que había aprendido eso de que, lo mejor es dejarlo ir con calma. Llegué a sentirlo. Pasaron semanas y lo extraño, y aunque no vaya a hacer algo tengo irrefrenables ganas de verlo. Antes era más pasional ó más caprichosa, no lo sé. Sólo sé que no sé adonde se fue el brillo de mi mirada, no sé si se fue o se transformó en otra cosa. Sólo sé que si él no quiere estar conmigo voy a extrañarlo hasta que se agote su recuerdo en mi, pero no voy a correr a nadie. Sólo sé que es muy tarde, mañana tengo que levantarme muy temprano y que releer la entrada de Laurita me recordó las despedidas y esa materia siempre me la llevé previa; ya lo aclaré de entrada.



