Mostrando entradas con la etiqueta El país de nunca jamás. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El país de nunca jamás. Mostrar todas las entradas

Consuelo en : "Girar en la segunda estrella a la derecha, volando hasta el amanecer".

"Tacones lejanos"
Dir: Pedroa Almodóvar
1991

Esta semana en reiteradas oportunidades me dijeron a modo de halago: “Qué mujer” y yo me quedé pensando cada vez que escuche esa frase.
Soy una mujer porque se supone que alcanzo la edad necesaria para llamarme así, pero soy una niña porque me duelen todos los pensamientos de grande, porque me gustaría jugar eternamente en el “nunca jamás” . He crecido por defecto, no me siento una Wendy, pero a veces juego a serlo y cuando me descubro me detesto.

Soy producto de una madre que cree en la liberación femenina: “te valdrás por tu misma” “nadie puede decirte que esto ha sido todo, siempre podés ir por más”.
Ese pensamiento de crecerás libre… ¿quién quiere crecer? ¿libre de qué?
Para ella es como liberarme de ese karma que en muchas oportunidades llevan las mujeres, de tus padres pasarás a un hombre, que conseguirás antes de cierta edad, con el que podrás tener la familia que todas ansían… ¿?

Si voy a crecer de todas maneras (que ya es lo suficientemente bajón para alguien que no lo desea) ¿no es mucho encima que la incentiven a salir al mundo haciéndose la wonderwoman? Si en la repartija había dos tipos de mujeres yo quería ser el otro… !!!!!!

El caso es que soy esto, con mis más y con mis menos; ya no importa si quería crecer o no, no podría quedarme siendo niña para siempre; como dice Laurita ya no puedo desconocer lo que conozco, ya no puedo seguir haciéndome la boluda ante la vida, es momento de enfrentarme a la mujer que soy, es momento de empezar a pensar en las relaciones con los hombres desde otro lugar, ya no puedo descartar a alguien sin hacer ningún esfuerzo porque simplemente no me divierte. Por más lindo que suene en mi cabeza la vida no es el recreo del colegio, pero hay algo que sigue siendo mío, no todo esta perdido, aún puedo pasar una tarde de otoño metida en la cama con una chocolatada viendo dibujitos animados o pelear contra piratas saltando de cama en cama con una espadita de cartón en mi mano.